La sociedad indiana dominante fue la urbana, en la que se reflejaba una tipología de los patrones de conducta peninsulares. Poco o casi nada de ella reflejaba la vida urbana precolombina. En su polo opuesto, el medio rural, predominaron en cambio las formas de conducta ancestrales, aunque con muchos cambios substanciales producidos por la aculturación.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
martes, 11 de septiembre de 2012
Cabildo
Los cabildos fueron corporaciones municipales creadas en las Indias (América y las Filipinas) por el Imperio español para la administración de las ciudades y villas. Fueron creadas como una adaptación a un nuevo medio de los ayuntamientos medievales de España, que en ocasiones también habían sido llamados cabildos, en similitud con los cabildos eclesiásticos de las iglesias catedrales. El término "cabildo" proviene del latín 'capitulum' "a la cabeza". El nombre completo con que se encabezaba cada uno era Muy Ilustre Cabildo, Justicia y Regimiento de ....
lunes, 10 de septiembre de 2012
Benjamín Vicuña Mackenna
Benjamín Vicuña Mackenna (* Santiago, 25 de agosto de 1831 - † Santa Rosa de Colmo, 25 de enero de 1886) fue un destacado político e historiador chileno. Fue hijo de Pedro Félix Vicuña y de Carmen Mackenna (hija de Juan Mackenna), realizó sus estudios en el Instituto Nacional y la Universidad de Chile, graduándose de abogado en 1857. Vicuña Mackenna era descendiente de vascos e irlandeses.
Juventud y destierros
De espíritu inquieto, desde los inicios de su carrera política se caracterizó por lo audaz de su actuación. Secretario de la Sociedad de la Igualdad de Francisco Bilbao, en 1851 participó en el motín de Urriola y en la guerra civil en el bando contrario a Manuel Montt.
Condenado a muerte, escapó y se exilió luego del fracaso de la insurrección. Desde 1852 hasta 1856 permaneció fuera de Chile, visitando Inglaterra, Estados Unidos y gran parte de América donde se impregnó de la cultura y arquitectura europeas.
Junto a un grupo de jóvenes intelectuales, tales como Miguel Luis Amunátegui, Diego Barros Arana y Domingo Santa María, funda la Sociedad de Instrucción Primaria en 1856.
Regresado gracias a una amnistía, siguió conspirando , involucrándose en la revolución del colihue (1858), lo que le costó el destierro. Radicado en Europa entre ese año y 1863, volviendo a Chile al advenimiento del gobierno de la Fusión Liberal-Conservadora, ganando una curul de diputado por La Ligua (1864-67), Valdivia (1867-70), Talca (1873-76)
En la Cámara de Diputados tuvo una acción particular, autodesignándose una suerte de tribuno de la plebe y voz de la opinión pública. Vicuña Mackenna descolló como un urticante crítico de las gestiones del gobierno y su influencia llegó a ser poderosa en la opinión pública.
Antes de su matrimonio con con Victoria Subercaseaux Vicuña, Vicuña Mackenna tuvo dos hijos con Manuela Villalobos, miembro de una familia aristócrata de Santiago, hijos que fueron arrebatados de su madre; esta presentaba problemas de salud mental y los hijos llevados para criarlos al fundo de su familia, en Maipú. En ese lugar fueron conducidos por una intitutriz, de nombre Francisca Silva, quien cuando tuvo la oportunidad, los registró como hijos suyos. Antes de la muerte de Benjamín Vicuña Mackenna, este le ofrece a estos dos hijos darle su apellido, sin embargo, ellos no aceptan tal ofrecimiento. El mayor mantuvo el nombre que su madre de crianza le diera, Pedro Silva, y la menor tomó el apellido de su madre biológica, llamándose Celia Villalobos, en recuerdo a su madre quien fuera encerrada por su familia en un convento de Santiago hasta el día de su muerte. Pedro Silva casó con Antonia López, con la cual tuvieron veintitrés hijos, de los cuales solo cuatro tuvieron descendencia.
Intendencia de Santiago
El presidente Federico Errázuriz Zañartu, deseoso de que no lo molestara en su gobierno, lo llamó a ser intendente de Santiago, puesto que Vicuña Mackenna aceptó de inmediato, dedicándose de lleno a cambiar el rostro de la capital. Su casa ubicada en el borde del llamado Barrio Dieciocho en el Camino de cintura era más bien sobria respecto a otras mansiones colindantes al Campo de Marte.
Durante su paso por la intendencia (1872-1875), realizó colectas públicas además de cuantiosos y desmedidos gastos para el hermoseamiento de la ciudad, intentando imitar tendencias europeas (en especial de Francia), siendo su obra magna, el paseo del cerro Santa Lucía que perdura hasta hoy.
Actividad política
Intentó ser candidato para la presidencia de la república el año 1876, siendo proclamado por los conservadores y el Partido Liberal Democrático, creado exclusivamente para su candidatura.
Lo que no sabía Vicuña Mackenna era que los conservadores usaban su candidatura como venganza ante el presidente Errázuriz por haber roto la fusión, no teniendo ningún interés real en el ex-intendente, por lo que lo abandonaron al poco andar. Colocado en estas circunstancias, renunció Vicuña Mackenna a su candidatura presidencial, manteniéndose siempre en el parlamento, ahora como senador por Santiago y Coquimbo (1876-1885). Se asoció a Domingo Santa María como crítico de la conducción gubernamental de la Guerra del Pacífico en su primera fase siendo un punzante crítico de don Rafael Sotomayor, ministro plenipotenciario de Guerra.
Vicuña Mackenna, en un momento de la guerra en que se necesitaba reclutar civiles para ir al frente, dio un famoso discurso de incentivación y motivación que terminó con el convencimiento de muchos civiles, terminando con su famosa frase «¡A las armas chilenos!» y luego con un «¡Viva Chile!».
Paralelo a su actividad política, Vicuña Mackenna fue también un insigne historiador, escribiendo variados libros relacionados con recopilaciones históricas y recolectando varios documentos, siendo en esta última actividad el que más ha aportado a la historiografía chilena después de José Toribio Medina.
Otra actividad social que desarrolló Vicuña Mackenna, es la de Bombero, el 8 de diciembre de 1879 jura como voluntario de la Tercera Compañía de Bomberos de Santiago, siendo elegido en esa misma sesión Director para el año 1880, por 38 votos a favor de 40 sufragios emitidos. Permaneció en el cargo durante tres años. Alejado de él, escribió el 23 de diciembre de 1883 un folletín titulado «La Cuna del Cuerpo de Bomberos», donde rindió un emocionado homenaje a sus fundadores. Fue miembro del Cuerpo de Bomberos de Santiago hasta su fallecimiento.
Fallecimiento
El día 25 de enero de 1886 instalado en su hacienda de Santa Rosa de Colmo, encerrado en su biblioteca, un ataque fulminante le hizo caer su cabeza sobre el escritorio. Había dejado este mundo, a la edad de 54 años.
Su tumba esta ubicada en un mausoleo en el Cerro Santa Lucía, en Santiago, la capital de Chile.
Legado
El cerro Santa Lucía se conserva, prácticamente, como el lo dejó y aún es un paseo de importancia en la capital salvo algunas remodelaciones e instalación de elementos modernos como teléfonos, iluminación.
Una importante avenida principal (Ex-Camino de la Cintura) de la capital lleva su nombre, además el Museo Benjamín Vicuña Mackenna, ubicado en lo que era su propiedad, en la avenida que lleva su nombre (nº 94), alberga y exhibe sus reliquias materiales y preserva su memoria.
Vicuña Mackenna escribió una vasta gama de libros de historia y literatura, obra prolífica no exenta de críticas. Tuvo además una directa participación en el rescate de los manuscritos y posterior publicación de la Historia General del Reino de Chile, valiosa obra del jesuita español Diego Rosales.
Obras
Sus principales obras fueron:
Páginas de mi diario durante tres años de viaje: 1853- 1854- 1855 (1856)
El ostracismo de los Carrera (1857)
El ostracismo del general D. Bernardo O'Higgins (1860)
La independencia en el Perú (1860)
Historia de los diez años de la administración de don Manuel Montt (1862)
Vida de don Diego Portales (1863)
La guerra a muerte: memoria sobre las últimas campañas de la Independencia de Chile 1819-1824 (1868)
Historia crítica y social de la ciudad de Santiago (1541-1868) (1869)
Historia de Valparaíso: crónica política, comercial y pintoresca de su ciudad y de su puerto desde su descubrimiento hasta nuestros días, 1536-1868 (1869)
Lautaro y sus tres campañas contra Santiago. 1553-1557 (1876)
Los Lisperguer y La Quintrala (Doña Catalina de los Ríos), Episodio histórico-social con numerosos documentos inéditos. 2º edición aumentada y corregida. Ediciones de la Imprenta del Mercurio, Valparaíso (1877)
Los médicos de antaño en el Reino de Chile (1879)
Vida de Bernardo O'Higgins (1882)
Juan Fernández. Historia verdadera de la isla de Robinson Crusoe (1883)
El álbum de la gloria de Chile. Homenaje al Ejército y Armada de Chile en la memoria de sus más ilustres marinos y soldados muertos por la patria en la Guerra del Pacífico (Tomo I en 1883 y II en 1885)
La Cuna del Cuerpo. Homenaje a la Tercera Compañía de Bomberos de Santiago (1883)
domingo, 9 de septiembre de 2012
Diego Barros Arana
Diego Jacinto Agustín Barros Arana (Santiago, 16 de agosto de 1830 - Santiago, 4 de noviembre de 1907) pedagogo, diplomático e historiador chileno del siglo XIX.
Biografía
Fue el sexto hijo de Diego Antonio Barros Fernández de Leiva y Martina Arana Andonaegui. Vivía en un hogar acomodado, su padre había empezado a forjar fortuna mediante el comercio y su madre era una dama argentina con contactos con la alta sociedad de Buenos Aires. Tenía ascendencia vasca.
Su madre falleció cuando él apenas tenía 4 años, por lo que una tía paterna se hizo cargo del hogar, entregándole una educación muy religiosa, por lo que siempre conservó respeto por la fe católica, a pesar de perderla más adelante.
Estudió como alumno externo del Instituto Nacional, y fue compañero de Francisco Bilbao y de los hermanos Amunátegui, adoctrinándose en el latín, gramática, filosofía, francés e historia sacra, pero no en historia de América ni de Chile, que aún no se enseñaba, por lo que sus primeros contactos con la historia los hizo de modo independiente, al leer el Compendio de la historia civil, geográfica y natural del Abate Molina, las Memorias del general William (Guillermo) Miller, la Historia de la revolución hispanoamericana del español Mariano Torrente y la Historia física y política de Chile de Claudio Gay.
A finales de su vida escolar se acercó a la literatura francesa, y realizó algunas traducciones, una de ellas el Caballero d‘Harmental de Alejandro Dumas, fue publicada por El Mercurio en 1848, acompañado por un ensayo sobre la regencia del Duque de Orleans escrito por Barros Arana, que es en rigor su primera obra.
Siguió trabajando con las traducciones del idioma francés, pero empezó a tener mayor cercanía con el trabajo histórico. Su debut como historiador lo hizo en 1850, con un artículo en el periódico La Tribuna sobre Túpac Amaru y con su primer libro histórico, Estudios históricos sobre Vicente Benavides y las campañas del sur.
Su segunda obra histórica seria la Historia General de la Independencia de Chile, que fue impulsada también por Andrés Bello, que le aconsejo frente a sus temores: "Escriba joven sin miedo, que en Chile nadie lee". Durante cuatro años (1854-1858) desarrollo un tenaz trabajo, del que resultaron 4 tomos con un total de 1.931 páginas, que le valió ser nombrado miembro de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Entre esos años Barros Arana también contrae matrimonio con Rosario Izquierdo Urmeneta.
Poco a poco, las influencias extranjeras e internas llevaron a Barros Arana hacia el liberalismo y se inmiscuyó activamente en la política. El liberalismo significaba en muchos casos una lucha contra la iglesia y la búsqueda de un estado laico. Barros Arana no fue la excepción, y si bien no llegó a extremos como otros de sus colegas, si tuvo enfrentamientos terribles con los círculos católicos, pues pensaba que el atraso de la iglesia y su influencia en la sociedad eran nefastas para el desarrollo de la humanidad. Muchos católicos vieron en el un enemigo, declarándose la lucha después de una dura critica del historiador a los exámenes del Seminario Conciliar, iniciándose una serie de réplicas desde sus respectivas trincheras, La Revista Católica para la iglesia y El Ferrocarril para Barros Arana.
Fue opositor tenaz al gobierno de Manuel Montt, y por temor a que estuviese involucrado en algún plan subversivo (de lo cual habían buenos motivos, pues efectivamente escondía armas en su hogar), le allanaron la casa y tuvo que partir al exilio. Se dirigió a Argentina, en donde trabo amistad con Bartolomé Mitre y con Manuel Ricardo Trelles, que le ayudaron a que trabajara cómodamente en los archivos y bibliotecas de su país.
Viajó a Europa tras ser puesto en libertad. En 1863, de regreso en el país, fue nombrado rector del Instituto Nacional, iniciando una carrera pedagógica que lo llevaría a ocupar varias veces el decanato en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, así como la rectoría de esa Universidad.
Su paso por el instituto desencadenaría una tormenta que rompería con la alianza de gobierno conocida como Fusión Liberal-Conservadora.
Abdón Cifuentes, como ministro de instrucción publicas del presidente Federico Errázuriz Zañartu, estaba embarcado en la misión de hacer aprobar la ley de libertad de exámenes. Esta ley beneficiaria a las escuelas privadas (mayoritariamente católicas), las cuales podrían hacer el examen de ingreso a las universidades en su propio colegio y no ante los profesores del Instituto Nacional, como era hasta entonces, lo que encontró la resistencia de Barros Arana.
Promulgada la ley, se produjo un grave enfrentamiento entre el ministro y el rector del Instituto Nacional. Los enemigos de Barros Arana causaron desórdenes dentro del instituto, obligando a destituirlo como rector, más se le nombre delegado de instrucción media. Pero el gobierno bicéfalo del instituto causó aún más desórdenes dentro del instituto que terminaron con la renuncia del nuevo rector Camilo Cobo (ya renunciado del ministerio). Errázuriz censuró esto y terminó con el cargo de delegado de instrucción media, dejando automáticamente a Barros Arana sin puesto en el instituto.
Su ira y la de sus partidarios se dirigió al ministro de instrucción, y se organizó un asalto contra su casa, el cual fue repelido felizmente por fuerzas de la policía a último minuto. Indignados por este asalto, y por la participación de liberales en ella, el Partido Conservador permitió que Cifuentes el único conservador del gabinete renunciara. Había muerto la alianza de gobierno.
Posterior a esto se dedicó a la erudición historiográfica y a desempeñarse en tareas internacionales. Efectivamente fue enviado a Argentina en una misión para definir los límites entre ellos y solucionar el problema de la Patagonia. Barros era partidario de ceder la Patagonia, pues lo consideraba un sitio estéril y que gastaría las energías chilenas. Sus criticos, especialmente Francisco Antonio Encina, le enrostrarían que fue un entreguista. Arreglados los problemas limítrofes de la Patagonia, surgirían otro por la definición de los peritos. Barros Arana jugó nuevamente un papel importantísimo al desempeñar la presidencia de la comisión de peritos, desempeñándose en el posicionamiento de estos por todo el extremo sur de Chile, donde existían los conflictos.
Pero sería en su faceta de historiador en donde más se destacaría. Llegaría a ser el más importante del siglo XIX, por su obra magna la “Historia general de Chile”, que relata toda la historia del país desde la prehistoria hasta 1830.
Además de esta obra escribió otras como “Estudios históricos sobre Vicente Benavides” (su primera obra histórica) “Historia general de la independencia de Chile", “Un decenio de la historia de Chile”, “El doctor don Rodulfo Amando Philippi” y muchos otros más.
Después de su muerte, el Presidente Pedro Montt ordenó que el Internado Nacional llevara el nombre del historiador, pasando a llamarse Internado Nacional Barros Arana.
Un Pueblo de la Comuna de Teodoro Schmidt lleva su apellido como nombre.
Obras
Nota: Los nombres están en grafía moderna
Estudios históricos sobre Vicente Benavides y las campañas del sur: 1818-1822 (1850)
El general Freire (1852)
Historia general de la independencia de Chile (4 tomos entre 1854-1858)
tomo I (1854)
tomo II (1855)
tomo III (1857)
tomo IV (1858)
Las campañas de Chiloé: (1820-1826) (1856)
Vida y viajes de Hernando de Magallanes (1864)
Compendio elemental de historia de América (1865)
Elementos de geografía física (1871)
Manual de composición literaria (1871)
Riquezas de los antiguos jesuitas de Chile (1872)
Proceso de Pedro de Valdivia y otros documentos inéditos concernientes a este conquistador (1873)
Mi destitución: apuntes para la historia del Instituto Nacional (1873)
Rasgos biográficos de Don Melchor de Santiago (1883)
Historia General de Chile (16 volúmenes entre 1884-1902)
Tomo I (1884)
Tomo II (1884)
Tomo III (1884)
Tomo IV (1885)
Tomo V (1885)
Tomo VI (1886)
Tomo VII (1886)
Tomo VIII (1887)
Tomo IX (1889)
Tomo X (1889)
Tomo XI (1890)
Tomo XII (1893)
Tomo XIII (1894)
Tomo XIV (1897)
Tomo XV (1897)
Tomo XVI (1902)
Elementos de literatura: retórica y poética (1886)
Compendio de historia moderna (1888)
Exploraciones geográficas hidrográficas de José Moraleda y Montero precedidas de una introducción (1888)
Manual de Composición Literaria (1889)
Necrología de D. Juan G.Courcelle Seneuil (1892)
Plan de estudios y programas de instrucción secundaria aprobados por el Consejo de Instrucción Pública para los liceos del Estado (1893)
La cuestión de límites entre Chile y la República Argentina: los tratados vigentes, las actas de los peritos, actas sobre el arbitraje, mapa de las dos líneas limítrofes (1895)
El doctor don Rodolfo Amando Philippi: su vida y sus obras (1904)
Un decenio de la historia de Chile: (1841-1851)
Tomo I (1905)
Tomo II (1906)
Estudios histórico-bibliográficos (5 volúmenes entre 1909-1911)
Don José Francisco Vergara: bosquejos biográficos a través de su labor parlamentaria su muerte y apoteosis (publicada en 1919)
jueves, 6 de septiembre de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


